El nuevo siglo
ha comenzado próspero,
ya que incluso la muerte
usa pantalla inocua de plasma anestesiado.
Las guerras son on line
quizás mucho mejor ya que evitamos
los minutos basura
-esos en los que nunca muere nadie-;
y pasamos al bang de los misiles
vemos como las casas son destruidas
sus habitantes calcinados,
observamos el hambre descreídos
de una miseria tan lejana,
que ni enoja ni duele.
Pero el hombre del nuevo siglo
no tiene un corazón de acero,
porque incluso el metal
se encuentra estremecido
ante el horror de los humanos.
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