Una bandera es sólo un territorio
para el dolor.
La tela ensangrentada no es regazo,
solo da pena.
Es una lacerante excusa
llena de muertos.
No necesita símbolos
la desnudez del hombre,
ni fratricidas himnos
ni maternal frontera.
La carne no tendrá nunca color
ni amargos documentos que atestigüen
legalidades.
Y ahora griten, muerdan este canto
agiten sus insignias, canten todos,
cuenten los muertos, recen y detengan
versos, canciones, voces discordantes.
Fusilen la belleza, sepulten la ternura,
negocien el terror de los sin nombre
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