A mi hermana
Es el momento exacto para echar a correr
ignorando la tormenta
y el terco viento de esta madrugada.
Dejar las huellas escritas en el callado suelo,
notario de prisas desvestidas.
Hay asfalto en las pupilas de los sueños,
el aire es de hormigón y metal.
Este pulmón se desnuda en el aire,
en cualquier esquina de viento turbio.
La carretera es interminable.
Este autobús nunca llegará a su destino,
hay demasiada sal en las maletas
y peces muriendo en el arcén.
Interminable alfombra de alquitrán y desesperación.
Cae la lluvia, inevitablemente cae.
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