sábado, 3 de julio de 2010

DESDE EL BARRO

Murió mi eternidad y estoy velándola.
Cesar Vallejo


Te escribo desde el barro,
desde esta sucia orgía de cristales
que cortan mis pupilas.

Te escribo sin viento,
desde esta calma sin piedad
que rasga mis alas.

Me caí, no preguntes cómo,
de repente el cielo no estaba,
la tierra muda me abrasaba.

Me miran los ojos abiertos,
encendidas preguntas sin vida
golpean mi carne.

Nadie acuna estos versos,
nacen sangrando
para estallar en la noche.

Míralos, ahí están
comiendo las últimas flores,
degollando mis horas.

Han llegado aprovechando
la perdida de altura,
ofreciéndome su néctar amargo.

El sol se escapa de mis manos,
su luz se difumina,
arden en la calle mis sueños.

Hay besos muriendo en el lavabo,
relojes con prisas olvidadas,
esponjas hundiendo barcos.

Yo también
vengo de enterrar mi muerte.

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