Hoy podría crearte un giralunas.
Hoy has de saber
que las lunas que dormitan bajo tu almohada
esconden risas antiguas y besos nuevos.
Hoy me gustaría enseñarte
la belleza que reside bajo tu piel
ajena al traje de carne.
Hoy sería un buen día.
Hoy que las lágrimas tatúan tus mejillas
y donde debían habitar alegrías
residen tristezas.
Hoy te llenaría la cara de sol y viento.
Sí. Tendría que ser hoy.
El día en que te llenara los brazos de plumas
para engañar al aire,
volando sin miedo a caer.
Hoy habría que expulsar a empujones esa pena,
cambiarla por una copa de vino y mar.
Hoy dejaría tu corazón sin ropa,
dulcemente desvestido,
para caminarlo restañando lo dañado.
Tendría que ser hoy
que tu mirada está llena de lluvia.
Componerte una sinfonía de risas encarnadas
para cubrir tus ojos.
Hoy, amiga,
tendría que ser hoy
el día en que las volutas de almizcle y musk
ascendieran quemando soledades.
Sí, tendría que ser hoy...
Sin embargo,
este consorcio de espumas,
esta sociedad de risas a granel que compartimos,
no podrá reunirse hoy ni mañana.
Y aquí tengo el sol muriendo en un cenicero.
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