sábado, 3 de julio de 2010

AIRE TIBIO

Me sorprende el silencio de tu ausencia;
ver como todo queda quieto, inerte,
dormido en extrañada extravagancia.
Quedas tú, tan disperso como el aire
tibio, que con frecuencia nos visita
en el sur.

Aún recuerdo pasos y pisadas
resonando en la estancia, también huelo
la cal del viejo patio y sus macetas.
Todavía es posible rastrear
aquella cicatriz de voz suave,
en las viejas paredes sin vestir.

Mientras, la desusada puerta canta
abrazada al compás de nuestro viento,
tan marinero, como delincuente.

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