Te ha mordido el mutismo,
para dejarnos
esta afonía dolorosa, en ojos
asombrados de muerte.
Sordos de ausencia,
huérfanos de tu voz,
enmudecen de frío
porque el invierno ha llenado
tu garganta de tierra y de silencio.
Ha quedado dormida mi poesía
se han quebrado todos los versos.
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