Descienden de sus brazos los oscuros
colores de la noche,
se abraza a su pecho adolescente.
No detendrán las lágrimas sus piernas
y aunque su infancia rompa las pupilas
no detiene la fuga,
ni le importa el dolor de las aceras.
Sostiene tres silencios en sus manos
y un muerto que respira.
Escapa hacia la nada.
acaba de matar a un hombre.
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