sábado, 3 de julio de 2010

PERFECTA SOLEDAD

Hoy los sueños pesan,
caminan inválidos
degollando la noche,
reventado los cristales de este amanecer frío,
terrible y doloroso.

Yo guardo mi silencio bajo mi almohada
para que tus palabras no corten
la breve estancia donde mi cuerpo
nunca podrá olvidarte.

Todas las mañanas me mienten,
me arrastran como una vulgar hoja muerta
a un océano encharcado de dudas y abismos ciegos.

Todas las noches me niegan la luna,
dejándome una oscura y amarga esencia.

Las horas se deshilachan, en minutos inertes,
estériles. El tiempo se derrama inútilmente
sobre mi espalda, dejándome...

La perfecta soledad de tu ausencia.

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