sábado, 3 de julio de 2010

HERIDO

Sobre la tarde duerme una pupila;
de su gris placidez, se han desprendido
los colores, lo breves argumentos
de esta noche y su espada.

Es casi azul la urgencia de tu adiós.
como mediterránea la distancia
que muerde el corazón. No sé llorarte,
tu ausencia me amordaza.

La garganta silencia, narcotiza
el grito y su desgarro, los relojes
continúan el baile funerario,
la esquela del otoño.

Siento un plúmbeo batir de ciegas alas
y una insomne derrota.

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