sábado, 3 de julio de 2010

DISCURSO DEL VIENTO

Mi ciudad permanece anclada al mar,
este mediterráneo que la invita,
y ella recibe el beso de la sal.

El acepta su lengua mineral
Irguiendo su esqueleto ya oxidado,
memoria del pasado mercantil.

El grito libertario que celebra
a los republicanos olvidados,
con voz de mármol blanco clama al cielo

El sol, es carcelero de los días
viste de luz su agreste piel marrón
donde mora el calor y el regocijo.

La lluvia es siempre efímera ocurrencia
nunca interrumpe el ritmo a las aceras,
no detiene el camino de la arena.

Sólo el viento amordaza transeúntes,
traviesa revolera de mi sur,
el viento y su discurso inagotable.

Mi apasionada tierra permanece
absorta en enlutadas soledades
y un palpitar sediento del desierto.

Nuestro sur es el norte, el alimento
de los desheredados, los que callan
un silencio de plástico y banderas.

Para los olvidados es amparo,
el abrazo fraterno de un crisol
de almas esperanzadas y de sueños.

Dibuja caracolas este sur,
sus risas en mi piel incinerada:
Almería, salado manifiesto.

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