sábado, 3 de julio de 2010

CALLES FLACAS

Amaneció de noche
y las calles volvieron con retraso
del trasiego nocturno.

Lisboa era un gemido lacerante
-el exacto sonido del dolor-
sobre el bocado de la lluvia amarga.

Alguien dibuja un esqueleto y llora
sobre los adoquines de Nicola.

Rossio siempre huele a fado,
es un lamento enlutecido y triste,
una voz derrotada en mi garganta.

Anocheció de día
y las pupilas no quedaron mudas.

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