sábado, 3 de julio de 2010

EL SILENCIO DE UNA MIRADA

Te ofrezco mis ojos abiertos para vivir esta vida,
un beso de tierra y lluvia,
mil noches para engañar a Morfeo.

El alba descuidada de mis torpes mañanas,
mis pasos azules que son tus pies y los míos,
el silencio de una mirada.

Madrugadas en la piel de tus labios.
Mentiras a través de una ventana.
Risas de agosto para incendiar los días.

Te ofrezco el mar y sus mareas,
la mar y sus olas de sal,
este cielo que me observa implacable.

Un mercado donde venden sueñitos,
el calor de un abrazo perenne,
el efímero habitáculo de mi traje de carne.

El sonido de una caricia dispersa.
El pronombre de tu sensación en mis horas.
Un quizás embustero y pendenciero.

La distancia entre mi boca y tu ciudad,
las urgencias derrotadas de las prisas,
el odio vencido en una esquina.

Los tejados sin vértigo de la luna,
la guerra de nuestras pieles,
los viajes de vuelta y sus maletas.

Los cangrejos con tenazas limosneras.
Este libro desdentado de poemas.
Esta noche de verano en tu casa.

Te ofrezco los latidos ajenos al reloj,
esta emoción que no entiende las despedidas,
los fados que nos quedan que sentir.

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