El hombre es arquitecto de fronteras,
silenciador de gritos y derrotas.
Es un anecdotario sin memoria
de páginas confusas e ilegibles.
El hombre es unas veces la ternura
y otras un espejismo de sí mismo.
Tiene la piel agreste desvestida
de argumentos que esbocen su sonrisa.
El hombre es un insomne calendario
deshilachado sobre un tapiz triste.
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